HDD en comparación con SSD para gaming: Cómo elegir el almacenamiento adecuado - Intel

Tener el almacenamiento adecuado puede tener un gran impacto en su experiencia de juego. Esta guía cubrirá lo que necesita saber para elegir su próxima solución de almacenamiento.1 2

Aunque la CPU y la GPU son el hardware más frecuentemente discutidos en el contexto del gaming, su elección de almacenamiento también puede tener un gran impacto en su experiencia de juego y en el rendimiento del sistema en general.

Los juegos modernos para PC utilizan tanto la memoria (RAM) como las unidades de almacenamiento permanente para cargar los muchos activos necesarios para que un juego funcione correctamente. Si la unidad de almacenamiento es incapaz de hacer que esos activos estén disponibles tan rápido como el sistema los necesite, puede haber problemas, tales como un juego entrecortado o tiempos de carga más largos.

Pero con tantas opciones de almacenamiento de PC entre las cuales elegir, elegir la solución de almacenamiento adecuada para su PC para gaming no siempre es fácil. La discusión tiende a centrarse en HDD vs. SSD para gaming, aunque también hay otros factores a considerar, como el factor de forma y la capacidad.

El almacenamiento lento también puede tener un impacto negativo en todo el sistema. Todo, desde su sistema operativo hasta su navegador de Internet, se verá afectado si se están ejecutando en un disco lento. Veamos este importante componente y descubramos cómo elegir el mejor almacenamiento para su sistema.

SSD Vs. HDD

Las unidades de almacenamiento de PC modernas generalmente se dividen en dos categorías: unidades de estado sólido (SSD) o unidades de disco duro (HDD). Ambas vienen en una variedad de capacidades y factores de forma. En términos generales, las SSD tienden a tener velocidades de transferencia más altas y tiempos de acceso más bajos (es decir, latencia), lo que equivale a un mejor desempeño, pero también a un costo más alto en comparación con una HDD con una capacidad similar.

Las diferencias entre estas dos opciones de almacenamiento demuestran una de las distinciones más importantes en el mercado de almacenamiento moderno: desempeño y capacidad. El espacio de almacenamiento, o la capacidad, continúa siendo una prioridad a medida que el tamaño de los archivos aumenta, pero la rapidez con la que su sistema puede acceder a esos datos también es una consideración clave.

Encontrar el equilibrio ideal entre estos dos factores es la clave para encontrar la solución de almacenamiento adecuada para su sistema, al igual que comprender las diferencias fundamentales entre las opciones disponibles.

Comencemos analizando cómo se miden las velocidades de almacenamiento.

Velocidades de lectura/escritura

Existen varias métricas por medio de las cuales puede evaluar el desempeño de un dispositivo de almacenamiento, pero la más común es la velocidad de lectura/escritura. Esta medida se refiere a la rapidez con que una SSD o HDD puede leer o escribir datos. Este es un número útil, pero hay que hacer una distinción importante al comparar velocidades de lectura/escritura.

Si los datos se encuentran en el disco en orden secuencial, será más fácil para el dispositivo de almacenamiento acceder a ellos rápidamente. Si los datos se encuentran en bloques aleatorios en todo el disco, tomará más tiempo leerlos/escribirlos. Es por eso que las velocidades de lectura/escritura secuenciales tienden a ser mayores que las velocidades de lectura/escritura aleatorias y por lo que la velocidad de lectura/escritura secuencial generalmente se usa en referencia al desempeño de una unidad de almacenamiento.

Ambas pueden ser métricas útiles, pero para la carga de trabajo promedio del consumidor, incluyendo los juegos, el desempeño aleatorio tiende a estar más estrechamente alineado con el desempeño en el mundo real.

¿Qué es una SSD?

Una SSD utiliza una memoria flash NAND o medios 3D Xpoint para almacenar datos en lugar de los discos giratorios físicos de una HDD. Las SSD no tienen partes móviles, y tienden a ser más silenciosas, más livianas y más duraderas que sus contrapartes mecánicas.

Estas características han hecho que las SSD sean ideales para PC portátiles, pero debido a las velocidades de lectura y escritura más rápidas y la menor latencia que ofrece el almacenamiento de estado sólido, las SSD también se encuentran actualmente en la mayoría de los sistemas desktop. Las SSD son cada vez más frecuentes como opciones de almacenamiento primario y eso incluye sistemas enfocados en juegos.

SATA III en comparación con NVMe*

Una de las características distintivas de una SSD es cómo se comunica con la PC. Las dos tecnologías de comunicación con las que es más probable encontrarse al buscar una SSD moderna para el consumidor son SATA III y Non-Volatile Memory Express (NVMe*).

SATA III es más antigua y ha sido adoptada más ampliamente, mientras que NVMe* es un estándar más nuevo diseñado para el almacenamiento flash. NVMe* posibilita un mayor rendimiento, menor latencia y un mejor desempeño en general.

La principal ventaja de SATA III es que es ampliamente compatible, incluso en placas base más antiguas. Las SSD SATA III también tienden a ser menos costosas que las opciones con NVMe* al comparar capacidades similares. Una SSD SATA III también puede ser significativamente más rápida que una HDD basada en SATA III, debido al uso de almacenamiento flash en discos giratorios.

NVMe* es un protocolo de transferencia más nuevo diseñado específicamente para medios de almacenamiento de estado sólido como las SSDs. NVMe* utiliza PCIe* para comunicarse directamente con la CPU, en comparación con SATA, que se comunica a través de un controlador SATA y luego con la CPU. Este paso adicional genera latencia y es en parte responsable del desempeño inferior de SATA III.

Al elegir entre NVMe* y SATA, su hardware puede limitar esta decisión. NVMe* se está convirtiendo rápidamente en el estándar para el almacenamiento de alto desempeño, pero las motherboards y los BIOS más antiguos podrían no ser compatibles con el protocolo de transferencia más reciente. Asegúrese de que su sistema sea compatible con NVMe* antes de actualizarlo. Puede hacerlo comprobando la documentación de su placa base o buscando en línea las especificaciones de su placa base.

Factores de forma de SSD

Las SSD vienen en una variedad de factores de forma y ​​cada uno tiene sus propias propiedades únicas. Los diferentes factores de forma son más que simples distinciones físicas; también dictan cómo se conectarán y comunicarán las unidades con su placa base.

2.5 pulgadas

Una SSD de 2.5 pulgadas se parece a un disco mecánico de 2.5 pulgadas, aunque es significativamente más liviano debido a que emplea una memoria flash en lugar de placas magnetizadas. Las SSD modernas de 2,5 pulgadas usan el protocolo de transferencia SATA III, lo que significa que son más lentas (y generalmente menos costosas) que sus contrapartes con NVMe* y requieren un cable de alimentación y datos para funcionar.

M.2

M.2 es un factor de forma más nuevo que toma la forma de un rectángulo pequeño y delgado, usualmente comparado con un chicle. Tienen una variedad de tamaños, pero todos requieren una ranura M.2 en la placa base para poder comunicarse con el sistema.

M.2 puede usar SATA III o NVMe* como protocolo de transferencia, aunque a medida que SATA III se vuelva cada vez más antiguo, NVMe* probablemente se convierta en el estándar. Aunque las unidades SATA III y NVMe* M.2 pueden parecer muy similares, hay una manera fácil de distinguirlas. La llave dorada que sirve como conexión para la unidad es diferente: en una unidad SATA M.2 hay dos hendiduras, mientras que una NVMe* M.2 solo tiene una.

Las SSD M.2 se conectan directamente a la motherboard a través de las ranuras M.2 e, independientemente de si usan la interfaz NVMe* o SATA III, no requieren cables para funcionar. Las ranuras M.2 pueden ser difíciles de identificar visualmente debido a su pequeño tamaño. En algunos casos, especialmente si está utilizando una placa base de factor de forma Mini-ITX, las ranuras pueden incluso estar en la parte posterior u ocultas debajo de un escudo térmico.

Consulte la documentación de su placa base para ver si tiene ranuras M.2 y para saber dónde están ubicadas en la placa.

AIC

Otro factor de forma que puede encontrar es el SSD Add in Card (AIC). Estas unidades utilizan una ranura PCIe en la placa base, que proporciona alimentación y acceso a los carriles PCIe. Esto significa que la SSD puede utilizar NVMe* y los carriles PCIe de la motherboard para comunicarse directamente con el sistema, de un modo similar a como lo hace una SSD NVMe* M.2.

También hay AIC que funcionan como adaptadores PCIe a M.2, ideales para usuarios que no tienen una ranura M.2 libre y prefieren usar una ranura PCIe libre.

También hay otros tipos de interfaz y formatos de SSD, como las SSD U.2 con NVMe*. Por lo general, se usan en entornos profesionales/de servidor y no se encuentran tan comúnmente en entornos gaming.

¿Qué es una HDD?

Las unidades de disco duro son la alternativa más antiguas a las SSD, aunque todavía son de uso común debido a su relativa asequibilidad.

Una HDD presenta medios magnéticos giratorios, generalmente denominados platos, y cabezales de lectura/escritura unidos a un brazo que accede a los datos atravesando los platos, de forma similar a un tocadiscos. La velocidad a la que giran estos platos, o su "velocidad del cabezal", es el factor principal para determinar la velocidad de lectura/escritura, aunque también hay otros factores, como la densidad de área, que entran en juego. La velocidad de cabezal más común en las HDD para consumidores de alto desempeño es de 7,200 RPM, lo que significa que el cabezal realiza 7,200 revoluciones por minuto. Esto puede variar desde 5,400 hasta 15,000 RPM, con RPM más altas que generalmente equivalen a un mayor desempeño.

Al igual que las SSD, las HDD varían drásticamente en capacidad y es fácil encontrar HDD relativamente asequibles en el rango de 10 TB o superior. Esto las convierte en una opción práctica para las personas que buscan una mayor capacidad a velocidades más altas.

Las HDDs de escritorio para consumidores vienen en dos factores de forma: unidades de 3.5 pulgadas o 2.5 pulgadas. Ambos usan el protocolo de transferencia SATA III, junto con un conector SATA, al igual que una SSD SATA III de 2.5 pulgadas. Las HDD son menos duraderas que una SSD debido a los delicados procesos mecánicos y a muchas piezas móviles.

Las HDD generalmente son más lentas que las SSD debido a la latencia que genera su diseño mecánico y al hecho de que la mayoría utiliza SATA III. Si elige usar una, la memoria Intel® Optane™ es un acelerador del sistema que precarga el acceso a aplicaciones y archivos de uso frecuente. Cuando se combina con una HDD, la memoria Intel® Optane™ puede disminuir los tiempos de acceso y mejorar las velocidades de transferencia, proporcionando una experiencia similar a la de una SSD. Esta tecnología puede actuar como un puente entre las grandes capacidades disponibles con HDD asequibles y el desempeño más rápido de una SSD.

La mejor solución de almacenamiento para gaming

¿Cómo debe elegir entre una HDD y una SSD?

Si su prioridad es el desempeño, la mejor elección es una SSD NVMe*. Estas unidades son capaces de alcanzar velocidades de lectura/escritura verdaderamente excepcionales y baja latencia, que va mucho más allá de lo que se podría lograr con una unidad basada en SATA. Eso implica una carga extremadamente rápida de su sistema operativo, juegos y cualquier otro archivo instalado en estas unidades.

Si NVMe* no es una opción, ya sea debido a limitaciones de hardware o al precio, las SSD con SATA aún proporcionan las velocidades más altas que ofrecen los medios de estado sólido, con menor latencia que las unidades mecánicas. Esta puede ser una excelente manera de actualizar a una SSD sin pagar el alto valor de NVMe*.

Las SSD son más asequibles que nunca, pero aún es difícil superar una HDD en precio por GB. Por eso, combinar el alto desempeño de una SSD y las altas capacidades de las HDD puede ser una solución de almacenamiento efectiva.

Al utilizar una SSD para su sistema operativo y los archivos y juegos más utilizados, se beneficiará de velocidades significativamente más rápidas con los datos que más utiliza. Si la combina con una HDD para almacenar archivos más grandes o archivos a los que no accede con regularidad, obtendrá lo mejor de ambas soluciones.

Entonces, ¿cuánto almacenamiento debe tener una PC para gaming? Depende de cómo utilice su PC, pero una SSD de 256 GB como unidad principal que contenga su sistema operativo y los programas utilizados más frecuentemente junto con una unidad de almacenamiento secundaria de 1TB debería ser suficiente. Una configuración más generosa para una PC para gaming sería una SSD NVMe* de 1 TB, potencialmente combinada con una HDD de 3 TB con 7200 RPM para tener un amplio espacio de almacenamiento de respaldo.

Su solución de almacenamiento puede ser un poco diferente dependiendo de factores como el presupuesto, el hardware y la forma en que utiliza su sistema. Independientemente de su elección, comprender el impacto que puede tener una solución de almacenamiento rápida y confiable es un paso importante para armar la PC ideal para gaming.

Información sobre productos y desempeño

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