¿Qué es y por qué es importante la frecuencia de actualización?

Información destacada:

  • La CPU, la GPU y el monitor funcionan en conjunto para alcanzar frecuencias de actualización más altas.

  • Revisa tus tasas de fotograma actuales antes de cambiar el monitor por uno con una alta frecuencia de actualización.

  • Al elegir una pantalla, ten en cuenta la frecuencia de actualización junto con otras características como la resolución.

  • Considera la posibilidad de cambiar la CPU y GPU si tu sistema no proporciona las frecuencias de actualización que deseas.

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Jugar a una frecuencia de actualización alta puede marcar una gran diferencia. Esto es lo que tienes que saber al probar, optimizar y elegir una pantalla con una alta frecuencia de actualización.1

Jugar videojuegos a una frecuencia de actualización más alta puede afectar sustancialmente tu experiencia de juego. Esto es especialmente relevante en juegos rápidos y competitivos donde cada fotograma cuenta. Sin embargo, simplemente comprar una pantalla de 114 Hz o 240 Hz no es suficiente para apreciar los beneficios.

Tu sistema debe poder proyectar las tasas de fotogramas necesarias para sacar provecho de las frecuencias de actualización más altas.

Comprender las frecuencias de actualización

Como se muestra, una frecuencia de actualización más alta se refiere a la frecuencia con la que una pantalla actualiza una imagen en pantalla. El tiempo entre estas actualizaciones se mide en milisegundos (ms), mientras que la frecuencia de actualización de las pantalla se mide en hercios (Hz).

La frecuencia de actualización de la pantalla hace referencia a las veces por segundo que una pantalla puede proyectar una nueva imagen. Esto se mide en hercios (Hz). Por ejemplo, si tu pantalla tiene una frecuencia de actualización de 144 Hz, quiere decir que actualiza la imagen 144 veces por segundo. En combinación con tasas de fotogramas altas producidas por una GPU y CPU que trabajan en conjunto, esto puede dar lugar a una experiencia más fluida y fotogramas por segundo (FPS) potencialmente más altos.

Para aprovechar las frecuencias de actualización más altas, es necesario considerar los tres componentes más importantes:

  • Un monitor con la capacidad de actualizar rápidamente.
  • Una CPU que sea lo suficientemente rápido para proporcionar instrucciones críticas de juego, incluida la inteligencia artificial, la física, la lógica del juego y la renderización de datos.
  • Una GPU que sea lo suficientemente veloz para ejecutar estas instrucciones con rapidez y crear los gráficos que observa en la pantalla.

El monitor solo puede mostrar una imagen a la frecuencia que el sistema la produce; por lo que es importante que tu CPU y GPU puedan completar el proceso rápidamente. Si tu CPU y GPU no pueden suministrar al monitor el número suficientemente alto de fotogramas, entonces no podrá producir una imagen con una alta frecuencia de actualización, independientemente de lo buenas que sean las especificaciones.

Si tu monitor tiene una frecuencia de actualización de 144 Hz, pero la GPU solo está suministrando 30 fotogramas por segundo, no se está utilizando la frecuencia de actualización más alta.

Configuraciones de hardware

El nivel de hardware que se requiere para impulsar una frecuencia de actualización más alta varía según la frecuencia de actualización que quieras alcanzar, así como los videojuegos que estás jugando. En general, cuanta más alta sea la frecuencia de actualización de un monitor, tu CPU y GPU deberán suministrar más fotogramas por segundo, y tú te beneficiarás más de las opciones de mayor rendimiento.

Considerando esto, los juegos varían en términos de la carga que le pongan a la CPU y GPU. Los juegos más antiguos, o los que no enfatizan las tecnologías gráficas más recientes, utilizarán una cantidad mucho menor de recursos que un juego de vanguardia. Eso significa que se podrían alcanzar frecuencias de actualización más altas en hardware menos potentes, en función del título que quieras jugar.

La configuración de los gráficos que se utilice también tendrá un impacto en la intensidad que la experiencia tendrá sobre el hardware. Bajar la resolución a 1080p producirá una frecuencia de actualización más alta a un costo de rendimiento menor, al igual que cuando se apaga o reduce la configuración de los gráficos. Al igual que con la obtención de resoluciones más altas, cuanto menos exigente sea la experiencia de juego en el hardware, más fácil será elevar la tasa de fotogramas lo suficiente para ver los beneficios de una pantalla con una frecuencia de actualización alta.

Esto puede requerir un ajuste en las configuraciones y resoluciones de tus juegos para hallar el equilibrio ideal para ti.

Determinar las capacidades de tu sistema

Antes de cambiar tu monitor por uno de alta frecuencia de actualización, es buena idea asegurarse de que tu sistema está listo para realizar la tarea.

La mejor manera (y la más fácil) de saber qué frecuencias de actualización pueden ser compatibles con el sistema es jugar videojuegos y observar cómo es el desempeño. Puedes valerte de una utilidad de monitoreo de frecuencia de tasa de fotogramas como Fraps para mostrar tu FPS actual (fotogramas por segundo) a medida que juegas. La mayoría de las utilidades de monitoreo de tasas de fotogramas tendrán la capacidad de comparar tu FPS promedio, que lleva un registro del desempeño de tu sistema durante una sesión de juego.

Idealmente, la tasa de fotogramas del juego coincide exactamente con la frecuencia de actualización del monitor para obtener una experiencia única. Por ejemplo, tu sistema tiene que superar los 144 FPS para obtener el beneficio completo de un monitor de 144 Hz.

Dicho esto, puedes disfrutar de una frecuencia de actualización más alta, incluso si no llega a los límites que tu pantalla es capaz de admitir. Jugar a 110 Hz es mejor que jugar a 60 Hz y siempre tendrás la posibilidad de actualizar tu CPU y GPU más adelante para llegar a 144 FPS.

Si a tu sistema se le dificulta ejecutar juegos a más de 60 FPS, es probable que no aproveches al máximo una pantalla de alta frecuencia de actualización, pero quizás valga la pena invertir en una si tu PC es capaz de producir más de 60 FPS.

En caso de que todavía no tengas el juego que quieres, puedes probar títulos similares y extrapolarlos. Los juegos lanzados en el mismo año, que pertenecen al mismo género o que se crearon en el mismo motor de juegos, suelen tener requisitos de desempeño relativamente similares. También puede investigar las experiencias de otros jugadores y comparar su configuración de hardware con las de ellos para tener una idea de qué esperar.

Sincronización adaptable

Si a tu sistema le cuesta alcanzar el FPS que quieres, una pantalla con sincronización adaptable puede resultarte útil. Muchas pantallas modernas incorporan esta tecnología. La sincronización adaptable permite que una pantalla se comunique directamente con la GPU para que la frecuencia de actualización de la pantalla se sincronice a medida que se produce cada fotograma, incluso si el FPS no es consistente.

La sincronización vertical (VSync) es una característica similar que se puede habilitar con frecuencia en el juego. Las tecnologías de sincronización adaptable y VSync pueden reducir o eliminar artefactos visuales como la fragmentación de pantalla cuando se trata de tasas de fotogramas fluctuantes.

Elegir el monitor adecuado

Los monitores de alta frecuencia de actualización están disponibles en muchas frecuencias de actualización diferentes; 144 Hz es una mejora considerable en comparación con los monitores estándar de 60 Hz y 240 Hz, que son una opción popular de gama alta. Para obtener más información, consulta nuestro desglose de monitores para gaming clasificados por frecuencia de actualización y resolución.

No es necesario que compres el monitor con la mayor frecuencia de actualización posible que tu sistema pueda admitir. En su lugar, puedes buscar un monitor que ofrezca una combinación de características adecuada para ti. Encontrar un monitor con la frecuencia de actualización, la resolución, el tamaño de la pantalla y la relación de aspecto que se ajuste a las capacidades de rendimiento de tu PC debería ser la prioridad.

Para obtener más información, consulta nuestra guía completa de monitores.

Actualizar el sistema para jugar con más fluidez

Una pantalla con alta tasa de actualización puede tener un impacto importante en tu experiencia de gaming, suponiendo que tu hardware sea lo suficientemente potente como para cumplir los requisitos más exigentes.

Estos son algunos ejemplos de configuraciones de sistema que admiten frecuencias de actualización más altas:

1920x1080 144 Hz

  • CPU: Intel® Core™ i5-11600K
  • GPU: Nvidia GeForce RTX 3060
  • RAM: 8 GB
  • Almacenamiento: Memoria Intel® Optane™ de 32 GB/HDD de 1 TB
  • Pantalla: 1920x1080/frecuencia de actualización de 144 Hz

1920x1080 240 Hz

  • CPU: Intel® Core™ i7-11700K
  • GPU: Nvidia GeForce RTX 3070
  • RAM: 16GB
  • Almacenamiento: SSD Intel® de 512 GB/HDD de 1 TB
  • Pantalla: 2560x1440/frecuencia de actualización de 144 Hz, o 1920x1080/frecuencia de actualización de 240 Hz

1920x1080 360 Hz

  • CPU: Intel® Core™ i9-11900K
  • GPU: Nvidia GeForce RTX 3080
  • RAM: 32 GB
  • Almacenamiento: SSD Intel® de 1 TB/HDD de 2 TB
  • Pantalla: 3840x2160/frecuencia de actualización de 120 Hz, 2560x1440/frecuencia de actualización de 240 Hz o 1920x1080/frecuencia de actualización de 360 Hz

Independientemente de la configuración de tu sistema, recuerda emparejarla con una pantalla que tenga las características que buscas. Cuando la CPU, GPU y pantalla son compatibles y funcionan juntas, los resultados deben demostrar claramente las ventajas de las frecuencias de actualización más altas.

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