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Enseñar a pensar

Enseñar a pensar

Mejorar el pensamiento de los estudiantes

Las escuelas siempre han sido lugares en donde se suponía que los estudiantes iban a aprender a pensar. En épocas más sencillas, las destrezas para el razonamiento y las computacionales eran suficientes para asegurar el éxito en la escolaridad futura y en la vida. El siglo XXI demanda más de sus ciudadanos. Hoy, las computadoras pueden realizar las destrezas básicas, y los estudiantes están obligados a comprender y usar, de manera creciente, más y más información en formas sutiles y complejas, tanto en el trabajo como en sus interacciones cívicas y en su vida personal.

Crear en la clase un ambiente pensante >
En aulas con ambientes pensantes o deliberativos, hablar del pensamiento es parte de cada tema y de toda lección. El docente no dice: Bien, ahora vamos a tener nuestra lección de pensamiento, sino: Ahora vamos a pensar de manera científica, y Ahora vamos a pensar como autores.

En cualquier nivel escolar, deben darse conversaciones sobre el pensamiento. Ya en los niveles de primaria, los docentes pueden emplear terminología relativa al pensamiento: ¿Qué ‘punto de vista’ podría tener el lobo? o ¿Qué ‘evidencia’ han visto de que las plantas crecen más rápido bajo la luz solar que en la oscuridad? Cabría esperar que los estudiantes mayores sean capaces de elaborar respuestas, reconciliar contradicciones y analizar el punto de vista de información presumiblemente objetiva.

Aprendizaje explícito de estrategias y destrezas de pensamiento >
Muchos docentes conscientes de la importancia de enseñar a los alumnos a pensar, han organizado sus lecciones en torno a complejos proyectos que llevan a los estudiantes a tomar decisiones y a resolver problemas. Con este método, algunos estudiantes pueden desarrollar indirectamente destrezas de pensamiento de orden superior. No obstante, la investigación es clara en cuanto a que la sola exposición a tareas que requieren pensamiento, por sí misma, no ejerce un impacto significativo en las habilidades de pensamiento de los estudiantes (Beyer, 2000; Swart, 2000). Esas destrezas pueden enseñarse por medio del modelado, prácticas guiadas y entrenamiento.

Evaluación del pensamiento >
Crear un aula pensante y deliberativa no es fácil. Demanda creatividad, así como docentes pensantes que puedan identificar los tipos de destrezas del pensamiento necesarios en un proyecto en particular, evaluar la pericia de sus estudiantes en esas destrezas y diseñar el aprendizaje que los impulse hacia delante, hacia niveles superiores de pensamiento. También, se requiere de docentes que puedan utilizar su propio pensamiento como un escenario experimental, que sirva de ayuda a sus estudiantes para pensar sobre sus propios pensamientos y analizar sus propias suposiciones con respecto a enseñar, aprender y evaluar.

En muchas aulas, el pensamiento de los estudiantes se evalúa únicamente sobre la base de los productos de ese pensamiento. En el caso de las preguntas de selección múltiple o de falso-verdadero, se presume que, si los estudiantes aciertan la respuesta, emplearon buenas estrategias de pensamiento. Pero ahora se sabe que esto no siempre es cierto. El reto es, por supuesto, cómo evaluar un proceso que ocurre principalmente en el cerebro. Por fortuna, muchos procesos de pensamiento dejan trazas detrás de ellos, las cuales no solo orientan al docente sobre cómo está pensando un estudiante, sino que también ayudan a los estudiantes a crecer como pensadores. Al considerar los objetos del pensamiento de los estudiantes, tales como: discusiones, organizadores gráficos y anotaciones, los docentes pueden aprender mucho de los procesos de pensamiento de sus alumnos, y utilizar esa información para tomar buenas decisiones en cuanto al aprendizaje individual y grupal.

Referencias

Beyer, B. K. (2000). Teaching thinking skills—Defining the problem. In A. L. Costa (Ed.), Developing minds: A resource book for teaching thinking, (pp. 35-40). Alexandria VA: ASCD.

Kincheloe, J. L. (2000). Making critical thinking critical. In D. W. Weil and H. K. Anderson (Eds.), Perspectives in critical thinking: Essays by teachers in theory and practice, (pp. 23-37). New York: Peter Lang.

Perkins, David. (1995). Smart schools: Better thinking and learning for every child. New York: Free Press.

Swartz, R. J. (2000). Thinking about Decisions. In A. L. Costa (Ed.), Developing minds: A resource book for teaching thinking, (pp. 58-66). Alexandria VA: ASCD.

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